Esas obras de canalización...

¿Quién no ha sido testigo alguna vez de la realización de una obra de canalización? ¿Quién no ha sufrido alguna vez el corte y desvío de tráfico de una calle principal de su pueblo o ciudad debido a las obras de alcantarillado o de agua potable? ¿A quién no le han puesto, justo a la salida de su casa, una plataforma con barandillas para salvar la zanja que cruzaba por debajo del portal para esa canalización de telefonía o de gas? ¿Quién no se ha enterado alguna vez del hallazgo de aquellos restos arqueológicos debido a la ejecución de las zanjas para cables eléctricos/o de gas/o de agua/o de fibra para el wifi, en el casco antiguo de la ciudad? ¿Quién no ha visto por la tele la noticia del desprendimiento de las paredes de una zanja provocando un desgraciado accidente, de la rotura de una tubería de agua que ha inundado a medio barrio o que ha producido un gran socavón? Y así un largo etcétera…

¿Quién me ha colocado una arqueta en la puerta de mi casa?


Noticia:


Obras del gas descubren restos humanos de antes del siglo XIV



   La entrada de hoy va dedicada a esas obras, ingratas de realizar para los constructores y molestas para los vecinos y usuarios que la sufren. Ingratas para los técnicos que las ejecutan porque son complicadas, difíciles y, en muchos casos, peligrosas de llevarlas a cabo. Molestas para los vecinos y usuarios porque suelen influir en el transcurso habitual de su vida diaria: afectan a carriles de circulación de las calles de su barrio y, por ende, a la previsión de tiempo que deben tener en cuenta si conducen un coche o van a coger el autobús.


Detalle de excavación en zanja y canalización en ciudad



    Si se ejecutan en ciudad generan polvo y ruidos no deseados. Si se hacen en el campo quizá haya que recoger los permisos necesarios de los propietarios de los terrenos o huertos y concretar con ellos la manera y el tiempo en los que hacer el trabajo (o, según qué casos, indemnizarles por la cosecha perdida de patatas, habas, alcachofas, brócoli…).






Canalizaciones en mitad del campo

   Y además, para dar la puntilla, cuando se finalizan las obras ¡no se ven! ¡Están bajo tierra y/o pavimentos. ¡Ocultas!, pues ¡se acaban tapando!







    Yo mismo participé en alguna de estas actuaciones cuando era jefe de obra (Canalización de aguas residuales y pluviales en el Campello, Alicante, junto a la playa; parte del Colector de la Senda de Granada, a través de la Avda. de Mariano Rojas, en Murcia; Colector de residuales en el Albujón y La Aljorra, pedanías, ambas, de Cartagena); así como otras conducciones y colectores en obras de urbanización y carretera.
Lo primero de todo y esencial en estas obras era prever la localización de canalizaciones existentes subterráneas. Cuando solicitábamos a las empresas suministradoras de estos servicios (telefonía, agua potable, luz eléctrica, gas…) los planos de ubicación, dicha localización en los planos era «orientativa» y se debían hacer catas o búsquedas previas de dichos servicios (cata es una excavación cuidadosa que se hace para encontrar aquel tubo, cimiento, cable, elemento extraño…, existente y enterrado que se desea encontrar y no dañar, o para ver qué nos podemos encontrar bajo tierra o en ese lugar donde queremos actuar) . En alguna que otra ocasión provocamos “geisers” inesperados de agua, o dejamos sin comunicación telefónica a algún vecino, o sin luz eléctrica a algún que otro comercio con motivo de esa «ubicación orientativa» de los planos a gran escala o por el descuido, sin querer, del maquinista de la excavadora o del operario de mano de obra que se «pasaba de finura» con el legón (o la «legona», como decían en algunos sitios), o el pico.




Detalle de plano suministrado por compañía de servicios para saber «por dónde andan» sus redes existentes 


Se debe tener cuidado extremo en la excavación próxima a servicios existentes


   Así que esta entrada va dedicada a esta clase de obras de construcción ingratas, peliagudas, que se vienen haciendo desde época antigua, en muchas ocasiones como ya he dicho, peligrosas (aunque en otros muchos casos enormemente necesarias y útiles), realizadas con calidad, cuidado, dedicación y profesionalidad por técnic@s y trabajador@s que se preocupan por hacerlo bien (que haberl@s, l@s hay) e intentan llevarlo a cabo sin provocar demasiada intromisión en la vida cotidiana de vecinos, viandantes y veraneantes.

Pues ahí queda.


Hasta la próxima.





Aquí dejo unos enlaces de algunas noticias donde este tipo de obras fueron protagonistas:

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