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Mostrando entradas de enero, 2017

¿Y por qué no el puerto de Algeciras?

Punta Carnero, próximo al puerto de Algeciras. A 25 de septiembre de 1940 «Yo, Saturnino Benacantil, jamás imaginé que mis ancianos y cansados ojos volvieran a presenciar semejante desastre. ¿Por qué, Dios mío, por qué, por qué? ¿En qué erraste cuando diste vida al género humano?     Lo siento, Señor, perdóname. Perdóname por estos sentimientos y estos pensamientos, pues Tú nunca te equivocas; pero me cuesta comprender tanta locura.     Aquel amigo de mi abuelo me dijo que ocurren estas cosas no porque Dios las permita, sino porque Dios constituyó al hombre dueño de sí mismo para que hiciera libremente lo que debiera. Solo que esa libertad debería de emplearla el hombre en amarse y respetarse, y no en infligirse a él y a sus semejantes tanto daño y tanto terror.     Señor, me queda el consuelo de saber que todo tendrá su explicación cuando esté ante Ti, presenciando tu mirada serena.     Lo cierto es que durante todo el día de ayer, 24 de septiembre, reviví de nuevo el terror

Sobre el puente de Alcántara (Cáceres)

Quiso la buena ventura que me encontrara yo deleitándome con la tan relajante y entretenida lectura de uno de esos buenos libros que se recomiendan en días de asueto y fiestas, tanto religiosas como paganas, para la tranquilidad del alma y descanso del cuerpo. Hacían setenta y siete de las páginas recorridas por mi vista y absorbidas por mi entendimiento cuando pude comprobar con verdadero interés que se hacía nombrar de la existencia de una obra de ingeniería, descrita en la susodicha historia, como el más grandioso y bello puente que pueda verse en parte alguna . Las palabras textuales rezaban así: <<…, mandado edificar por los emperadores romanos, y que en esta cristiana era fue coronado con el remate de un portentoso arco de triunfo que exhibe orgullosos el blasón del invicto César Carlos. Tiene seis ojos el puente, que descansan en cinco pilares, erguidos sobre aguas profundas, oscuras y turbulentas del Tajo . En la orilla opuesta, las laderas de los montes son abruptas, p